Columna de Opinión

WrestlingNotes: ¿Qué Es Ser Un Fanático?

Qué es ser un fanático? Llevo algunos días pensando en esto. Mi primer recuerdo ligado a la lucha libre tuvo que ser en el verano, viendo Raw en la Red. Me acuerdo ser un cabro chico inquieto, entonces rodaba por los sillones mientras veía a la Roca y Stone Cold. Siempre noté que me gustaba mucho el wrestling, más que mis amigos, que no se acordaban de nombres y movimientos. Por un tiempo fue un placer algo culpable, como cuando lo daban en Chilevisión, pero llegó un momento en donde me dio lo mismo, total podía ver casi 7 horas de Wrestling seguido, con PPV incluido, fueron buenos tiempos.

Pero con el tiempo el negocio comenzó a ser poco rentable, los programas empezaron a acortarse y el público perdió interés. WWE vino 3 años seguidos a Chile por esas fechas, yo fui a su penúltima función. Me acuerdo haber ido con una actitud de troll, pero con el avanzar de las luchas me fui involucrando cada vez más. Posterior a eso las luchas desaparecieron de la tele abierta. Un montón de jóvenes de poleras negras y pobladores de foros comenzamos un éxodo en búsqueda de saciar nuestro fanboysmo. Lo demás es historia, los streamings se hicieron la única manera de ver wrestling en vivo. Un nuevo tipo de fanático se creó.

Pero con ello la discusión se desvió. De pronto el análisis sobrepasaba el disfrute. Bueno, era difícil con la era PG. Nuevos vientos comenzaron a correr, 2 hechos importantes cambian el rumbo de la empresa. Nuevas figuras comienzan a tomar roles estelares y la revolución explota. Aparece la Network y el Wrestling vuelve a Latinoamérica, ahora por el cable, pero en vivo.

El público cambia, aumenta y se diversifica. WWE volvió este año a Chile, la primera fecha se vende en cuestión de días y la empresa de Vince realiza una segunda función, que no llena, pero tampoco decepciona. Los jóvenes de poleras negras han crecido, menos volátiles, pero igual de wenos pal webeo. Pero ahora y no están solos, hay familias, mujeres, niños y abuelos. Pero no por ello un publico más silencioso. Esta vez fue imposible no ir a disfrutar, alejarte de la crítica especializada, para volver a ser el cabro chico inquieto que rebota por los sillones.

Gritar a estadio lleno, repetir con los luchadores, contar a todo pulmón y celebrar como energúmeno. Recuerdo que al lado mío había un niño con su padre. El cabro chico no tenía más de 11 años, pero desglosaba la lucha como si fuera Meltzer. Sinceramente, me sentí algo mal. Tal vez, las paginas de sobreanalisis de la materia a veces cagamos un poco la magia… Actualmente, en algunas comunidades, parece ser muy importante saber de wrestling. Sino eres tratado de Mark o Rata. Bueno, tampoco era muy distinto en los foros.

Mientras estaba en esa reflexión, escuché a otro niño unos puestos más atrás. Me sorprendió porque dijo unas palabras que a ningún ser humano se las había escuchado en la vida: “Vamos Alicia Fox”. Quedé frío. Ese niño, lo más seguro, no comprendía que Alicia Fox no genera nada en el público y que debe ser de las luchadoras más infumables de la historia. Él solo apoyaba a Alicia Fox…porque era la face. Ese niño comprendía el wrestling mejor que nadie. Durante todo el resto de Show apoyó sin descanso a todos los faces, sin excepción. A veces no pronunciaba bien el nombre de los luchadores y lo más seguro no veía ni mierda. Pero él la estaba pasando genial y eso es lo que importa.

Somos una comunidad distinta, no solo creciendo en número, sino que en edad. De a poco debería ir madurando un poco la “industria”, recalco las comillas, en nuestra región. Actualmente el producto de WWE debe ser de lo mejor que ha hecho la empresa, con luchadores talentosos en el ring y con gran carisma. 
Tal vez es momento de disfrutar más…. O tal vez no.